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9.4.12

Al amor yo....

Lo guardo, lo espanto, lo siento a mi lado para tomar el té, lo miro a los ojos de reojo, de frente, entrecerrados, le sonrío, lo regaño, le digo mentiras y le digo verdades que no quiere oír, le doy su beso de buenos días y su beso de buenas noches, lo desaparezco, lo dejo caer, dudo de él, le tomo de la mano, le digo disparates, le lloro en silencio, me quedo dormida en su hombro, sueño con él y lo llamo de mil maneras.

Y él a mi:

Me cuenta historias antes de dormir, me regaña, me estripa, me lleva de paseo, me miente, me intranquiliza, me calma, me enamora, me gruñe, me confronta, me consiente, me desespera, me nubla, me calienta, me quita y me da todas las palabras, pero una vez me deja, nunca sé a dónde va.

No sé  si quiero saberlo.   

8.2.12

Otro timing.

Grandes  amores, que solo son grandes al mirar atrás, porque el presente los ha hecho diminutos o quizás viejos o quizás obsoletos.  Y en mi ansiedad de estos días por intuir un poco lo que se viene, me tiene sin cuidado mirar hacia atrás.  Por eso cuando una historia de esas reaparece en momentos así, me digo, no, no quiero.  No me dan ganas de retomar lo que tanto me tomó terminar de escribir.  Si, fue bonito mientras duró, pero también fue triste y cada cosa parece tener su precio.  Pero lo más importante: No puedo, porque yo ya no estoy ahí.  Yo ya me fui.  Y empecé otras historias.

Y heme aquí, no con la vida más definida ni mas clara.  De hecho, el corazón anda mas revuelto y confundido como hace mucho tiempo no lo estaba.  Y a veces siento que estoy jugando irresponsablemente con lo que he construido en estos casi 4 años, pero hay muchas cosas que pasaron, que no vi venir y que no puedo ignorarlas.  Y un poco a las buenas y mucho a las malas, me tocó tomarme un tiempo para mi solita.  Y he estado triste y me desespero y le tengo miedo a los domingos y extraño que me consientan y sentir alguien ahí, cerquita, pendiente y amoroso.  Pero también recupero un poco de tranquilidad y tiempo para mi y no tengo que esforzarme en justificarle a nadie lo que siento y retomo cosas perdidas: otras charlas, otras maneras de acompañar los días.   

19.1.12

La ropa sucia que lavo en esta casa.

El mantra oficial es: "Me hará bien estar sola".  Me lo digo ya desde hace varios días, casi dos semanas.  Pero esta vez en serio, no como a finales de diciembre que lo pensaba pero no había la mas remota posibilidad de llevarlo a cabo, no quería, no hacía el menor esfuerzo consciente, porque en el fondo, estaba llevando toda la situación a ese punto de no retorno.  Yo no sé si es que no sueno muy convincente para mi misma, o si soy muy ingenua pensando que al menos debería estarme sintiendo un poco mejor dado que ya van un buen par de días y no como hoy, que no resistí más y al bajar del bus y caminar hacia mi casa, comencé a llorar.  Porque si, no había llorado, no como debería, no de manera visceral, desconsolada.  No, me estaba burlando de toda la situación, me reía amargamente del dolor, porque tampoco sabía que mas hacer (tampoco es que lo sepa en este momento pues).  Tener que levantarse todos los días y cumplir con un horario y de paso, hacer como si nada, no ayudan mucho a digerir las cosas.  Empecé a escribir un minidiario entonces, uno en el que voy contando los sentimientos del día, eso como terapia para ayudar a desahogarme en esos momentos en los que creo que no voy a resistir y voy a soltar toda la mierda justo en horario laboral.  Y entonces hago un recuento y me doy cuenta que paso de la tristeza a la rabia y luego otra vez a la tristeza y de vez en cuando, una pequeña sonrisa maliciosa (un poco efimera para mi gusto).  Un minidiario, secreto y privado, como un poco avergonzada de lo que siento, de lo que he hecho, de mis cagadas y mis contradicciones.  Pero tal vez hoy necesito venir aqui, dejarlo de manera pública, sacar mis trapitos al sol, finalmente este lugar siempre fue el lugar de mis dramas, solo que luego se diversificó en otras cosas más.

Sé que la situación en la que venia era insostenible, pero esta nueva que en teoria es mas sensata, no está siendo más fácil y agradable tampoco.  ¿Valdrá la pena esta decisión?  ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para tener esta respuesta?.  Y mientras tanto, ¿quién me da el abrazo que hoy tanto necesito?.

1.9.11

Timing (parte 2)


Y las historias que como empezaron, terminaron.  Cualquier buen día aparece alguien de la nada, porque si, porque no tiene nada mejor que hacer que escribirte un poco, y al poco tiempo crees quererlo, crees que esa persona puede ser “alguien” en tu vida,  que se cruzó en el camino por “algo”.  Otro buen día te das cuenta del tiempo que ha transcurrido en silencio, después de tantas palabra, tanto empeño, y  de repente ya no cabes en su vida (nunca hubo un espacio real de hecho), te duele dos días, te ofendes tres y luego sigues casi como si nada.  Lo asombroso es como se sobrevaloran ciertas cosas en la vida en pro de un imaginario que quiere ser “perfecto”.

Hay otras historias que no ves venir, que han empezado sin ni siquiera darnos cuenta de lo que va sucediendo.  El día menos pensado, uno ya está involucrado en ella y ya es demasiado tarde para salir de ahí (no estoy segura si hay un verdadero deseo de salir o no). 

Están las intermitentes.  Parecen fragmentos pero están unidas por un hilo que nadie puede ver (se supone que nadie debe verlo, ya sea porque es una historia vetada, porque es incomprendida, porque no le pertenece sino a los directamente involucrados).  Estas historias pueden quedarse mudas durante días, meses o años, mientras otras se escriben.  Tienen su propio ritmo, a veces lento y sin afanes y a veces estrepitoso y fulminante.    Son historias relegadas y caprichosas, pero definitivamente fuertes, con pequeños finales pero sin ninguno definitivo.

Hay otras que mutan.  Las historias que ya fueron, que ya creemos haber leído y terminado; que quisimos que fueran borradas, y después nos encontramos con ansías de reescribirlas.  Que su contenido cambia cada vez que nos sentimos más ajenas a ellas y por tanto, las contamos a nuestro antojo, como  ese” yo” que se siente tercera persona y por la cual ya no lloraremos más.

(¿continuará?)

*Imagen de Elmo Tide.

2.8.11

Sobre estadística y otras cuestiones.


Me pregunto cuántos querrán saber lo que realmente el otro siente.  Y cuántos de esos después de saberlo, seguirán pensando que fue una buena idea querer saber, y cuántos se sentirán aliviados y tranquilos y cuántos se sentirán lastimados y cuántos terriblemente decepcionados. 

23.5.11

T i m i n g

Y lo que uno no dice y debió decir. Y lo que ya jamás voy a decir, porque no puedo, porque ya no tiene sentido, porque ya lo olvidé. Y lo que digo en voz alta mientras pienso en otra cosa. Y sonrío y este asomo de felicidad tiene múltiples nombres. Un viaje, un descubrimiento, una puerta que se abre, un imaginario que alimenta los imposibles pero que no sabe a frustración sino a algo delicioso. Si, ese sabor de jugar con el “no será”. Y el será que se aproxima y da ansiedad.

Lo que uno no sabe y quiere saber. Lo que ya se intuye y uno decide ignorar premeditadamente no sin disfrutarlo antes. Lo que uno oculta y que puede responder tantas cosas, o solo una. Lo que no tiene sentido responder, lo que no tiene sentido preguntar. Lo que uno sabe que es mentira y aun así, decide creer.

Conversaciones de la nada. Amigos que hacen meses no se ven. Desconocidos con los que se conversaría un día entero. Afectos que sobreviven a las políticas de sometimiento. Las indiscreciones. Historias de amor a medias y mal contadas. Declaraciones públicas de “aún te extraño”. Y la premisa de que algunos corazones rotos volverán a unirse, tarde o temprano.

Y encariñarse en su justa medida. Y los que olvidan y vuelven a empezar. Y los ausentes que dejan su rastro, porque no quieren que los dejen de querer. Y los deseos absurdos con sus obsesiones pasajeras. Y por supuesto, los viajes que no saben donde terminan.

*porque me dieron ganas de escribir sin saber que escribir, oyendo esta canción......

8.2.11

Y otra vez.....

Noticias que salen de la nada y que te informan que debes buscar casa, porque nos han pedido el apartamento, me desestabilizan.  Al menos, el primer sentimiento es ese.  Aparece mi personalidad capricorniana, que le cuestan los cambios y ante esa incertidumbre, siento angustia.  Y me digo entonces, aquí vamos otra vez.  No es la primera vez que me pasa y sin embargo, nunca me será fácil al parecer.  ¿A dónde iré a parar y con quién?  El panorama aún no es claro.  Por lo pronto, hay que empezar a buscar.  Quisiera seguir cerca al barrio en el que vivo.  Me gusta, aunque no sea el más seguro.

Y después de una semana de ir asimilando la noticia, parece que a pesar de lo traumático que me resulta, he comenzado a pensar que cosas buenas pueden llegar con todo eso.  Mis trasteos, siempre han traído muchos cambios en momentos muy particulares de mi vida.  El primero, significó salir de Armenia a mis 16 años rumbo a Medellín a estudiar arquitectura, tener un apartamento con una amiga durante 5 años y todo lo que implica esa vida de estudiante, de locura y descalabros financieros, de mala alimentación y mimos a distancia… luego regresar a Armenia y decirles a mis padres que me venía a vivir a Bogotá a la casa de mi chico de ese entonces y estuvo tenso todo porque no iba con la educación que recibieron, al menos con la de mi mamá, (mi papá fue muy generoso y comprensivo en ese momento) y yo estaba tan emocionada porque significaba no estar más tiempo lejos de él y el asunto no nos duró tanto tiempo como creí en algún momento que podía durarnos (casi toda la vida pensé) y salir de allí a casa de mi tío, a dos meses de que muriera mi padre.  Con el corazón roto por todas partes, fue bueno llegar a un lugar en el que cuidarán un poco de mi.  No tener que preocuparme por cosas tan elementales como que comer o pagar recibos, estar cerca al trabajo y no desgastarme mucho encerrada en buses, estar acompañada de mi tío y mis primos y sobretodo de mi hermano que se quedaba ahí a acompañarme por algunas cortas temporadas….. Luego mudarme de ahí para irme a vivir con dos amigos, darme cuenta que ya estaba mejor y que podía otra vez asumir muchas cosas de mi vida.  Encontrar en uno de ellos, a una persona hermosa del cual aprendí muchas cosas.  Y luego, después de un año y medio, volverse a mudar porque vendieron el edificio para convertirlo en oficinas (una tristeza) y separarse y encontrar nuevas personas con quien vivir, el cual es un buen curso acerca de tolerancia y convivencia.  Y ahora de nuevo, una vez más, empacar y desempacar (me gusta lo segundo, mas no lo primero).  Y dejo de estar tan pesimista, para empezar a pensar que cosas buenas pueden llegar una vez más.  Por lo pronto, quisiera un bonito apartamento donde entre el sol para hacer mi fotosíntesis feliz y tranquila. 

Pda: a Ana, que luego de leer que está un poco en la misma situación, me dieron ganas de escribir todo esto.

2.12.10

oh!

Se desbarata poco a poco, querida Soledad.  Haz algo me dice ella y yo desde mi típica dignidad le digo que no se puede hacer mucho, como si no me correspondiera nada.  Ah, actitud de princesita adolorida.  Oh si, Soledad.  Vuelvo a los mismos comportamientos (soy un buen animal fiel a sus instintos pareciera), vuelvo a huir ante los malos tonos, ante el asomo del conflicto.  Huir dejando palabras en la boca del otro, no sin antes echarme una frasecita irónica y ofensiva.  Pierdo la paciencia con facilidad y me escudo en lo mal que está todo.  Que si Soledad, que si tengo autocrítica, pero que por alguna razón no le admito nada, como si eso fuera una traición a uno mismo o como si intentara proteger mi autoestima, pero en el fondo sé lo que me toca de todo el asunto.  Y sé de otras cosas que aun no he terminado de digerir y que rondan por mi cabeza y de las que no quiero hablar con nadie.

Y luego despierto y ahí está él y la rabia se ha ido y la estupidez también.  Y no quiero levantarme, quiero seguir ahí, Soledad, arrunchada y feliz.  Y ahí si, todo tan fácil y tan bonito.

Pinche bipolaridad.

23.11.10

agua pasó por aquí.

Llueve. Llueve todo lo que puede llover. Llueve de abajo hacia arriba y a los lados y no hay sombrilla que resista. El centro se nubla tanto a veces que casi no puedo ver a Monserrate y eso que se le siente tan cerca. Me mojo una y otra vez. Con felicidad pocas veces y con resignación otras tantas. Me sumerjo en charcos lentamente con miedo de encontrar una alcantarilla destapada y hacer parte de la leyenda urbana de caer por ahí y no volver a aparecer (un acto de desaparición triste y solitario). Siento mucho frío y recuerdo que mi espíritu es calentano…. Y aumentan las chaquetas (todavía no abrigan lo suficiente) y aumentan las capas de ropa como si fuera una cebolla ambulante. Pienso en lo duro que es ser habitante de la calle en una ciudad fría, los pequeños pueblos costeros deben ser tanto más generosos, pero supongo que capital es capital y hay tantos que prefieren estar aquí, que debe tener un misterio que yo no logro comprender.

Y tanto gris, me abruma un poco y mi ánimo se entremezcla con el cielo que debía tener algo de luz porque apenas son las 5, pero parece que fueran las 8 de la noche. Afortunadamente en estos tres últimos días se asoma un poco el sol y parece todo en una extraña calma, como el pequeño ojo de un huracán.

27.7.10

Des-atras-o

Pobrecito. Cayó en desgracia. Víctima inocente de los cambios y sus posteriores asentamientos. El blog olvidado, al que le doy excusas baratas..... El tiempo, es que no alcanza..... Y los dos sabemos en el fondo que no se trata realmente de eso. No se trata tampoco de que no esté sucediendo nada, eso jamás ha sido excusa para no hablar de cualquier cosa, aunque lo confieso, una chica-drama como yo, le saca provecho a los tsunamis emocionales, literariamente hablando, pero estoy dejando pasar uno que otro, porque no estoy de ánimo, porque estoy pensando en otra cosa, porque antes de complicarme la vida, abro un libro y me pongo a leer. Y es así, como este lugar se ha empolvado de silencio y yo mientras tanto, me estoy inundando en palabras de otros. Un delicioso reencuentro con la lectura. Ahora leyendo "Los suicidas del fin del mundo", una de esas recomendaciones de alguien por ahí, al que le creo sin duda cualquier recomendación que pueda hacerme respecto a libros y no sé bien por qué. Y antes, obsesionada con un neurólogo escritor llamado Oliver Sacks y sus casos de pacientes. Obsesionada literalmente con esas posibilidades extrañas de "enfermedades y síndromes", con las lobotomías y las amnesias, con el autismo y los lóbulos frontales, con todo lo que parece tan azaroso pero a la vez complejo en el cerebro. Obsesionada como si alguna vez hubiera deseado ser médica, pero eso jamás fue así.

Y bueno, acostumbrándome a mis restricciones "internéticas" y a mi exilio del chat. Es curioso, no ha sido tan terrible como lo imaginé en un principio. Obvio que me hace falta y que si tuviera la libertad para escoger, diría, QUIERO ACCESO A TODO. Pero han pasado cosas que no me esperaba. No tengo ansiedad por conectarme en la noche y cuando me conecto al chat, siento que son muy pocos con los que quisiera hablar y no siempre están ahí, de resto, veo una extensa lista que me da casi lo mismo, así que me aburro casi inmediatamente y me salgo de ahí. Lo otro, es que con este exilio, me doy cuenta lo condicionada que están las relaciones a la virtualidad. Como que uno desaparece de ahí y se da cuenta que es como si uno desapareciera también de la “vida real”. Me desconecto y dejo de saber de muchas personas, de que existen, todo se cierra y en mis días, no todos están ahí. Entonces si quiero saber de alguien, sé que debo llamar, conversar un rato, cuadrar algo para vernos. Ya soy consciente de eso, pero no lo he hecho mucho la verdad. Ando por una de esas fases en las que soy alguien huraña pero tranquila. Tomando un poco de tiempo para mi y mis vagabunderías, entre esas, intentando ir al gimnasio, un evento nunca antes visto en mi ya no tan escasa vida. Aprovechando que es gratis, que está al frente de mi trabajo y que este cuerpo tieso y fofo, seguro lo agradecerá una vez supere el cuento de la pereza. Así que llevo tres semanas, dos yendo juiciosa y la pasada que no fui (lo reconozco). El instructor se burla de mi equilibrio, de mi fuerza, de mi estado físico, no soy buena haciendo trucos con esas pelotas enormes, pero me divierto una vez me he quejado lo suficiente.

Y lo otro para lo que parece que ha servido estos nuevos cambios, es para soltar más fácil ciertos afectos. En particular, dos. Personajes que por cosas con nombre propio o eventos particulares, no pueden estar en mi vida y mucho menos yo en la de ellos, y pensé que iba a ser difícil dejarlos ir, es que yo me conozco y sé como me apego a las cosas, y como defiendo algunos absurdos, porque puedo ser descaradamente emocional. Pero no, esta vez ha sido diferente, incluso teniendo que entenderlo a las buenas o a las malas, pero una vez se hace insoportable o aburrida la situación, abandonarla no ha sido tan dramático como mi imaginario me lo pintaba. Y eso, ha sido un alivio la verdad. No tener que extrañar mucho, poder decir tranquilamente bueno, hasta aquí fue, estuvo bonito, pero ya, no enredarse más, desear buen viaje y tener la posibilidad de haber sido muy sincera a la hora de la despedida. Pero lo más irónico, es que mientras todo eso sigue desapareciendo, otras cosas reaparecen. En especial una, la innombrable, la que se llamo "muerta después de la guerra" y a la que yo le seguí el juego de muertita porque no podía lidiar con su aliento destructivo de aquel entonces. Reaparece después de mucho, como un hilo extremadamente frágil si es sometido a la cotidianidad, pero extrañamente fuerte en el lugar imaginario que le hemos creado para que pueda existir. No se si sea buena idea, si termine siendo un tsunami emocional de los que hablaba al principio, pero me guío por mi intuición........ una vez más la falsa Alicia sigue al conejo blanco quien sabe a donde, no tanto por curiosidad, sino por sentir que la historia así lo exige.

*Ilustración de Emma Kidd.

22.4.10

Lo incomprensible......


-Despreciar aquello que no se entiende…… Odiarlo con el alma, con las vísceras. Declararlo objetivo de guerra, decirle enemigo en voz baja e incendiarlo una vez se tenga la oportunidad y no bajar la mirada mientras arde…..

No quiero jamás tener un sentimiento de esos enfermándome…. Llevándome por este mundo polarizado, abanderándome de una verdad que solo es posible ante la negación de otras tantas. No quiero habitar entre el blanco y el negro. A mi me gustan los matices que hay entre uno y otro. Yo misma estoy llena de contradicciones. Y no puedo justificarme en una moral perfecta, porque también sé que perversiones me atraen. Y no puedo ser lo suficientemente racional como quisiera, con un corazón arrebatado e intuitivo como el mío; pero tampoco puedo ser lo suficientemente pasional como para ignorar una cabeza fría e insoportablemente “¿realista?”. Y creo que eso es lo realmente común…. La elección, imposibilidad o decisión por no ser absolutamente radical….. y a veces ante esa radicalidad, se realizan actos que implícitamente se revelan como un acto de rebeldía pero que parecen estúpidos y cuestan más de lo que deberían…… Esta semana descubrí no tener el ánimo suficiente para lidiar contra ciertas cosas impuestas, contra algunas exigencias hace la vida de vez en cuando. Prefiero dar la espalda y olvidar todo que enfrascarme en una situación absurda que en el fondo no me pertenece.

Y mientras algunas cosas se van a la mierda, otras van regresando tranquilamente al lugar en el que siempre debieron estar después de la tormenta, pero de eso hablaré luego porque definitivamente se merece un post aparte.

Mientras tanto un video con mas personajes incomprensibles pero hermosos.


26.3.10

A Sócrates, el conejo.

Aunque llevo ya un buen tiempo caminando en otra dirección de lo que fue mi vida en algún momento, le confieso que a veces tengo el reflejo de detenerme y me detengo entonces y giro mi cuerpo para mirar hacia atrás. Nunca sé bien lo que veo. A veces me parece solo un camino polvoriento que esconde a un horizonte lejano e inmenso. Todo con un aire de haber sucedido hace mucho tiempo. Es como si estuviera en Paris – Texas. Y ahí estoy, estática, incapaz de correr hacia ese horizonte, sin intención de regresar (no sabría a donde cariño), pero le confieso que me gusta quedarme ahí durante algunos minutos mirando no se qué, recordando imágenes en diferentes versiones, como una función de una película vieja (los colores de mis recuerdos en ese lugar, carecen de contraste). Ya no existe el desespero, pero aún no me siento tan ligera como quisiera y el pasado me pesa, más el que se siente inconcluso, pero ya no soporto estas piedritas que llevo conmigo por todas partes y he comenzado a deshacerme de ellas a escondidas.

21.2.10

Surfin´ On A Rocket.

No entiendo mi orgullo.  A veces aparece para quedarse y otras veces, ni siquiera parezco tenerlo.  Debe ser que mi orgullo es bipolar (y un poco arbitrario).  Hoy estoy particularmente neurótica e histérica.  Hoy soy una de esas novias insoportables, que joden por cosas absurdas.  Creo que debo ser menos abstemia y emborracharme mas a menudo.  Por boba, adiós ojos de brujo, adios pechakucha, por compensación cósmica, hola franz ferdinand, hola buika (próximamente hola patines).  Así es la vida, pero eso no evitó sentirme un poco frustrada durante el día de ayer.

Cumplí dos meses sin gafas y en resumen esto ha pasado: mi ojo derecho hace pataleta de vez en cuando, descubrí la adicción por las lágrimas naturales bien frías (de la nevera al ojo), extraño las gafas menos de lo que pensé que lo haría, aunque a veces todavía tengo el reflejo de quitarmelas cuando me estoy quedando dormida mientras leo.  Los ojos se me ven mas grandes, pero también se hacen mas evidentes mis ojeras (ya no tengo como taparlas).  La persona que mas se sorprendió con el cambio fue mi suegro, según él mis facciones cambiaron por completo, mi teoría es que ahora puede ver todas las muecas que hago con los ojos mas facilmente.

Estoy en desolación literaria.  Hace dos meses empecé sin mayor pretensión, el primer libro de una trilogía policíaca (jamás había leído nada de ese género) y poco a poco me volví adicta a su lectura.  Me enamoré de su protagonista Lisbeth Salander, aprendí sobre el síndrome de asperger, sentí ansiedad algunas noches mientras leía y en dos ocasiones, combiné mi realidad con la ficción de esta, en mis sueños.  Ahora que la he terminado, ya no se que leer.

El jueves me ví Zombieland con el chico y el suegro (si, tengo un suegro que se anima a ver películas de zombies).  Muy recomendada para divertirse un buen rato, además de unos buenos consejos en caso que lleguen los zombies a nuestras vidas.  Reviví mi fetiche adolescente por Woody Harrelson, el cual había empezado hace ya 14 años cuando me ví por primera vez Natural Born Killers.   A ese hombre le luce lo sicópata definitivamente.

Y esa ha sido toda la semana.  Yo me voy a ver Fitzcarraldo a ver que tal. 

14.11.09

Random

Esto es el random de un ipod que se arregla solo después de mas de un año. 

Los 7 samurais de la suerte que se posan en un tocador de un hotel "barato y familiar" y una loción de corderito manso y me pregunto si yo necesitaría una de esas o al menos 2 de los 7 samurai.  Un viejo Pink Floyd y su Mathilda Mother que me recuerdan que bueno es todo este disco (The Piper at the Gates of Dawn), no es su obra maestra, pero definitivamente es uno de mis favoritos.  Sin Gilmour, pero con Barrett.  Mucha sicodelia, mucho color y no me deprime tanto como los otros. 

El año se va acabando y pareciera que trajo muchas sorpresas durante.  He visto como a mucha gente alrededor mía, este año la vida se le desbarató y se le ha vuelto a rearmar de manera inesperada, como se fueron los grandes protagonistas de sus historias, para que lleguen otros que ni siquiera estaban contemplados.  Otros que definitivamente regresan al lugar seguro de donde no debieron haber salido.  Y otros, que les tocó asumir que la vida es otra cosa que lo que han vivido durante años.  Quiero que sea ya 5 de diciembre, quiero estar fuera de Bogotá y tomar el sol, que mi apariencia de Nosferatu (estoy demasiado pálida, incluso para mi) se esfume por un tiempo, nadar en el mar y perderme con Alejandro en algún lugar por un día.  Conocer por fin el Cabo de la Vela y creer que por primera vez en mi vida puedo señalar en un mapa con exactitud donde me encuentro geográficamente.  Después ir a Armenia y dejar mi pasado de "gafufa" atrás.  Y es raro, porque la idea no acaba de alegrarme totalmente.  Me he acostumbrado a mis gafas y lo que ellas han hecho con mi rostro.  Y esa idea de no tenerlas nunca más, me da un poco de nostalgia.  Seguro terminaré acostumbrandome o tal vez me compre unas de mentiritas para usar de vez en cuando (si, si, soy la Falsa Alicia). 

Hoy que quería ir a Zinema Zombie (o Zombi, no sé)  a una función de medianoche y que quería hacer plan de chicas, me di cuenta que no tengo amigas que les guste o se le midan a ese plan.  Afortunadamente tengo un chico zombi que si le gusta ese tipo de cosas, pero lamentablemente hoy tenía que trabajar, así que heme aquí escribiendo, dejando salir lo que sea después de tanto silencio por aquí.  Y después de esto, una peli que me está esperando, Karakter, por recomendación del señor "Vaca que te cagas".  Y creo que parte de tanto silencio ha sido ese.  Que he vuelto a leer como hace rato no lo hacía y a ver mas películas.  Me entretengo, no dejo hablar tanto a mi cabeza y me meto en la historia de otros.  Mi último libro leído:  La mujer comestible de Margaritte Atwood.  Mi última película vista:  Inglorius Bastards.  El primero, muy interesante.  Después de leer una racha de escritores hombres, me gustó encontrarme con una mujer así por casualidad (solo porque me llamó la atención el título del libro y estaba a buen precio) y leer su primera novela, con algo feminista y una historia cotidiana y tal vez un poco trivial a primera vista, pero no tanto.  Finalmente en algún momento a uno se le tendrá que pasar por la cabeza el tema del matrimonio, así sea para decir que lo va a hacer o para simplemente, saber que uno pasa de eso y que ya está.  Me gusta el delirio de su protagonista al respecto.  Y la segunda, muy buena y recomendada.  Es algo diferente de Tarantino, la historia lo engancha a uno un montón, tiene muy buenos diálogos y un personaje antagonista, increíblemente perverso. 

Y creo que por ahora, dejo así, porque conociéndome si espero un poco mas, terminaré durmiendome a los primeros 10 minutos de la película (no discrimino si es buena o mala, si es de terror o drama).  Asi es mi fucking "consciente", se desconecta con el televisor y me hace dormir profundamente.

6.11.09

....creo que le gusta la manera en que lo quiere.  Decididamente, por encima de todo, incluso de la salud mental y la cordura.  Yo jamás podría quererlo así.  Yo ya tuve uno de esos y aun no me repongo.........

y para acompañar un viernes frío y prontamente lluvioso, cortesía de Billy Boy:

16.9.09

Eventos.

Chinito chinito, toca la “malaca”. Esta semana me he enamorado perdidamente de Truman Capote. Pasamos muchas horas juntos estos días y de todas sus historias, me gustaron dos en particular: Ataúdes tallados a mano (Relato real de un crimen americano) y sus Vueltas Nocturnas (o cómo practican la sexualidad los gemelos siameses). Este en particular, me recordó a Maria-Marie y me pregunto que será de ellas por estos días en los que intento no estar tan bipolar.

Anoche me reencontré con el Señor Lobo. Me reencontré después de la espera y la lluvia y de mucho tiempo. Se me olvida a veces lo bonito del hecho. Él a pesar que siempre me lo ha dicho clarito, que soy muy consentida y protesta cuando le hablo con mi voz de niña mimada, me consiente como pocos. Me tenía un acordeón esperando en su nevera (dulcecillo delicioso que merecería un post aparte) y de paso, una conversación pendiente. Una conversación que debió existir hace un año, pero que retardé y embolaté tanto que luego se desdibujó la situación y parecía no importar. Suele suceder. En ese entonces me desaparecí, porque no estaba preparada, porque tenía mi corazón roto, porque odiaba sentir que todo era secreto aunque no había nada que ocultar, tenía miedo de “arruinar” la amistad e igual la jodí. Que se yo. Ahora todo parece tan vago, que podría estar diciendo cualquier disparate. Por eso, volver a estar ahí y que me lea las historietas de Liniers con ese tono y acento argentino que le pone, me hace muy feliz. Nos actualizamos de los magnos y bizarros eventos de nuestras vidas y en medio de eso, me quedé dormida con Woody Allen y su “Deconstructing Harry” de fondo durante toda la noche (no se por qué se repetía y se repetía). Un curso gratis de Hipnopedia que no sé que consecuencias traiga. Y no dormí bien, al igual varios días de esta semana. Y no se porqué. Un sueño liviano y luego un poco de insomnio.

Mañana volveré a tener novio después de una semana bastante ocupada (la de él, no la mia). Aunque él nunca dejó de tener novia. Una que va y le hace experimentos culinarios mientras él trabaja y trabaja. Que va y le da besitos en los intermedios mientras su compañero va al baño. Que intenta organizar su caos lo medianamente posible para hacer de su espacio, un espacio habitable. Y bueno, hoy es la inauguración de su exposición y yo, ya estoy muy vestida para el evento. Estrenando unas medias hermosas (pero terriblemente de mala calidad, ya las rompí) y una camisita blanca de pepas negras.

Y por casualidad, termino haciendo orden en mi vida también. Es sorprendente la basura que uno acumula. En cajitas, encontré mi basurero tecnológico. CDs y DVDs con información practica e inútil y el back up del back up. Así que estoy en la tarea de reorganizar (aunque pareciera casi imposible). Y encuentro tesoros (algunos que deben permanecer ocultos). Mis escritos desde el año 2000 y la vergüenza que me producen mucho de ellos (quien quita, de pronto me animo y “posteo” algo de mi fase de poeta). Muchas fotos. Algunas de personas que ya casi ni recuerdo, épocas “malsanas” de mucho icq y mIRC. Y otras, que me traen nostalgia y un poco de tristeza…. Y también emoción, no hay que negarlo. Cajitas de Pandora y la reconstrucción de varios años acumulados en datos, imágenes, textos. Al día de hoy, ya he eliminado 12 CDs y en vez de ellos tengo un dvd. Pero eso, solo es la punta del iceberg.

12.8.09

Lo dicho.

De mis múltiples voces, tengo una kamikaze que me traiciona a menudo. Es obvio de donde proviene. De un lado rancio y poco práctico del corazón, porque mi mente que se las juega mejor, sabe que si no tiene un buen caso entre manos, advierte inmediatamente que no podemos ir a juicio así. Si, se las sabe mejor, pero curiosamente, es el corazón el que termina adjudicándose todo poder de decisión. Y llego ahí entonces, sin poder jurar que nada de lo que creo es cierto, porque parto de impresiones y frases sueltas, que yo que soy la única testigo estaba en un estado entre dormida y despierta y solo eso, ya genera una duda implícita sobre la veracidad de los hechos. Y si, admito lo ridículo de mi posición y me retracto pero hablo de la intuición. Y vamos, que nadie cree ahora en la intuición. Así que el resultado es evidente, termino trasquilada, un poco avergonzada de mi irracionalidad, y claro, no puedo bajarme el título de paranoica durante un buen rato.

22.7.09

.

“Vas a decirme que es imposible, pero por lo menos déjame que lo intente”.

¿Y qué se supone que debo hacer? ¿Finjo que estoy cuerda y que estoy en capacidad de salvarlo todo en pro del bien del mundo (léase en pro del bien de “SU” mundo)? ¿Nací yo altruista o nací siendo la hija de Nimrod y por eso tengo este corazón de cerdo? ¿Dejo mis paseos inmorales para después? ¿Después que la luna salga del medio de Saturno y Urano y deje de convulsionar estos días?. ¿Qué diría Freud de mi? ¿Y que diría mi amigo Satanás?.

20.7.09

Mi día de la independencia.

Mi naturaleza huraña se ha visto condicionada y sofocada en mis últimos años. Cada vez paso menos tiempo sola, cada vez cedo mas ciertos espacios a la cotidianidad, al trabajo, al siniestro personaje, al sistema, a la socialización. Y puedo creer que no importa tanto, pero hay algo que se siente perdido, arrinconado, que se asfixia y que desprecia el lugar que le he dado. Y en el fondo lo entiendo y lo extraño, pero me doy el lujo de no hacer nada al respecto. Aunque últimamente lo he sentido tan cercano, que he extrañado esa soledad tan propia y perfectamente buscada que tenía en mi vida en Medellín. Eran otros tiempos si, estaba en la universidad, vivía con otra persona, mi familia estaba lejos y yo, en ese entonces estaba en una fase adolescente existencial (a veces obviamente insoportable), pero que me permitía tener mas tiempo libre, encerrarme en mis cuatro paredes, acostarme en la cama y mirar por la ventana y jugar a describir el horizonte en cartitas enviadas a las 6 de la mañana, escribir cuanto disparate se me ocurría y teorizar sobre el mundo y sus desgracias. Me desconectaba, desaparecía y lloraba en silencio abrazada a un oso bidimensional. Absolutamente infantil, absolutamente ahogada en vasos con agua, y si, tal vez ahora parezca todo muy absurdo y si, admito que me río ahora de unos cuantos (que no son pocos), pero me es inevitable extrañar cierta parte de ese inconformismo y melancolía, de esa soledad que se expresaba de tantas maneras que ahora simplemente escondo. Por eso, hoy disfruté este lunes. Un lunes festivo completamente sola. Bañandome con muse durante un buen par de canciones, caminando por el centro sin afán alguno, encerrandome en mi casa a ver película tras película, decidir no ver a nadie, guardando un poco de silencio para oír a mi cabeza atormentarme maliciosamente y dejar que el corazón se sienta triste, pero tranquilo, saber que el chico regresó a la ciudad y no correr a buscarlo, dormir sola. Sola con dragón a los pies. Todo eso, definitivamente me sienta bien.

3.7.09

Cuenta regresiva.

You better run all day,
And run all night.
And keep your dirty feelings deep inside.

Aquí todo es un juego. Mis palabras van y vienen entre la ficción y la realidad y puedo ser quien quiera y puedo ser nadie también y puedo decirle a usted que se ponga un trajecito ridículo y haga tantas maromas como yo puedo imaginarme. Y usted tiene dos opciones: darse por aludido y creer que ese hombre bala es usted y que está a punto de hacer su gran acto o confundirse, porque usted no es usted sino alguien más (ese corazón del que yo hablo no se parece al suyo en lo más mínimo, el pelo es diferente, pero tienen las mismas manos). Tal vez siempre querrá ser el primero, por aquello de ser víctima de las vanidades del hombre con eso que es mejor ser el protagonista de cualquier historia por mas absurda que sea que un simple espectador, o tal vez, por el simple deseo de sentirse reflejado y así saber que carajos pasa aquí, en esta cabezota dura y aburrida. Pero le digo, aquí no pasa nada, y lo poco que pasa usted no podría creerlo.

Aquí todo es un juego y es fácil y a nadie le importa. Nadie sale herido de mis suposiciones y mis absurdos y mis verdades a medias y mis paranoias y por supuesto, mi neurosis que encuentra un lugar perfecto en palabras amorfas para desahogarse. Aquí me confieso y me deshago de lo que no quiero decirle a nadie más. Disfrazo todo para revelarlo a mi manera. Eso aquí, afuera es distinto.

Afuera mi cara y mi comportamiento develan claramente mis emociones, aunque me esfuerce por mentir y mentir. Adentro, me hago llamar la hija de Nimrod y pongo a un corazón de cerdo al mando y lo dejo decir cuando disparate desee. Nadie va a creerle a alguien con un corazón así. En cambio afuera, puedes andar jodiendo las cosas e hiriendo susceptibilidades o abriendo cajitas de Pandora. Aun así, en ciertos casos prefiero la confrontación, es más divertido y menos seguro que un monólogo y aunque se puede terminar mas desgastado e incluso derrotado (en todo caso no se trata de salir victorioso, pero al menos no estar en el piso estaría bien), también se termina mas liberado y todo puede tomar siempre un rumbo inesperado. Aquí todo es mas preciso y existe la tecla “delete” y es ilimitada. Igual, todo es relativo. Para la confrontación se necesitan mínimo dos. Y si alguien no quiere ser confrontado, pues dejarlo quieto. Me aburre sentir a una pared al frente, y mas aún, andar con una aguja chuzándolo esporádicamente a ver si las propiedades cambian como por arte de magia. De ahí, mis monólogos. De ahí que prefiera estar adentro con el Mayor Tom, que afuera con usted conversando mientras poco le interesa oír o saber y yo que ya no puedo mirarlo a los ojos.

El Mayor Tom me ha dicho que mientras tomamos té en esta sala fría y desapacible, la ignición ha comenzado.

Diez,
nuevo,
ocho,
siete,
seis,

cinco,
cuatro,

tres,
dos,

uno,
cero.