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6.1.12

Shhh


El silencio del mudo, de ese que no puede hablar y lo dice todo a través de los ojos.  El silencio del muerto, él que se comunica a través de sueños e intentas recordarlo al despertar, pero las palabras ya se han ido.  El silencio del que cree que nadie lo escucha y por eso calla.  El silencio del que no tiene nada que decir.  Mi silencio, el voluntario.  Ese que se va llevando los días para no destapar lo que tienen para decirte.  Ese silencio que no confronta, porque tampoco te deja pensar en nada.  Es un silencio extraño, como un hoyo negro, porque no deja oír lo que otras voces en tu cabeza tienen para decir.

Y como todo ha ido llegando a su límite, algunos nombres se vuelven impronunciables, y ronda una reina de corazones, pidiendo la cabeza de alguien, no le importa de quien, pero debe haber una cabeza.   Hay algo de mi comportamiento (y de lo que siento) de estos últimos meses que es visto, incluso por mí a veces, como algo inmoral, imperdonable, inexcusable.  Pero también siento que hay algo natural, que el mundo no es blanco y negro y que el corazón puede ser profundamente misterioso con sus afectos.  A esa reina de corazones la veo casi a diario.  Me confronta, grande y poderosa y me dice: -¿Qué cabeza quieres para hoy?.  El tiempo se acaba pequeña Alicia y si no decides, decidiremos por ti.  No respondo, aunque sé que sus palabras son ciertas.  Te quedarás sin nada.  Y si, ese es uno de los miedos que me acompaña algunas noches, pero aún así, no logra que yo diga palabra alguna.  Siento que cualquier cosa que decida traiciona muchos sentimientos.  La vida es así, no puedes tenerlo todo.  La reina de corazones, no solo parece grande y poderosa, sino también muy sabia.

Y en medio de dos amores que no soportan más, la falsa Alicia los mira decir adiós, cada uno a su manera pero casi con las mismas razones.  No es un final feliz, pero desde un principio parece que era difícil que lo fuera.

10.1.11

Erase una vez un afecto.

Están los afectos que se viven a diario y los que se empolvan.
Los públicos y los secretos.
Los pasajeros y los que no se van jamás.
Los que acompañan y los que lastiman.
Los que uno pone en un pedestal y los desafortunados.
Los bienvenidos y los que uno quiere arrancarse a pedazos.
Afectos tranquilos, turbios o desesperados.
Los que sostienen y los que derrumban.
Los que se aparecen de la nada y los que existen por siempre.
Afectos miedosos, condenados moralmente.
Afectos impredescibles, necesarios, defendidos a capa y espada.
Otros imperceptibles, egoístas, celosos de otros afectos.
Afectos peludos y babosos, de cuatro patas y arrugados.  Afectos inexplicables, absurdos y hermosos.
Este 2011 empieza con el corazón revuelto, invadido de afectos y con la certeza de no querer abandonar ninguno, de sostenerlos tal cual son y aprender de su naturaleza.  Finalmente, es una fortuna querer y ser querido.

11.2.10

De los amores rídiculos.

-Me gusta!
-Si?
-Mmm, pensándolo mejor, creo que no.  Es más, deme un poco más de tiempo y le digo. 
-No se preocupe, hoy no tengo nada mejor que hacer que jueguen conmigo durante todo el día.

3.6.09

Sueño que sueño.

Soñé, a pesar que el viento me despertó de noche, porque soplaba tan fuerte que parecía que todo iba a volar: el techo, el dragón de comodo y yo.

Soñé que el día que nos reencontremos será en un Carnaval, yo iré descalza y la calle estará fría y mojada. Habrá euforia y con tanta gente en la calle parecía imposible encontrarnos. Te veré entonces y no podré saludarte, me escaparé entre la multitud y luego tu llegarás a mi. No sabré como mirarte, no sabré que esperar, hasta que tomas mi mano y me dices que me quieres, que me has extrañado, que todo lo que pasó ya pasó y que ahora podemos ser amigos. Yo te diré lo mismo entonces y tus ojos llorarán y mi voz se quebrará. Nos daremos un gran abrazo y pensaré en medio del Carnaval, que por fin las heridas han sanado, que lo realmente importante en la vida, trasciende mas allá de la tormenta. Nos despediremos y seguiremos con nuestras vidas, pero el corazón se sentirá aliviado de no tener que cargar mas aquel peso.

Desperté y supe entonces que solo fue un sueño. Pero lo digo hoy, porque creo en medio de tanta tristeza que con solo desearlo es posible. Mi sueño es futuro, es una premonición, ya verás, y sobretodo lo veré yo, que soy la más escéptica en esta historia.

6.5.09

Save Polaroid


Para el fin del mundo, él me lleva a que nos lean el futuro. Es raro estar con él después de meses de no vernos. Estamos ahí como si nada, pero nos hablamos tan poco….. Es insoportable disimular que no pasa nada, que no ha pasado, que no pasará. Llegamos a una casa cualquiera que está tan llena de gente terriblemente familiarizada entre si, que me siento incómoda y me pregunto a que horas llegará esto del futuro. Quiero irme, tal vez no necesito saber nada. Me da miedo, pero no se lo diré jamás a él. Aparece entre esa vieja multitud, la señora, la adivina, la dueña de casa, lo abraza cariñosamente y nos mira fijamente…… ah si, uds. dos van a estar juntos…… Y yo pienso que no, que está hablando disparates, que no es posible…….. vieja loca, decirlo así como así, sin importar si alguien lo ha perdido todo con esa otra persona….. Vieja loca que cree que puede crear ilusiones como cuentos macabros y luego invitar a comer un plato de frijoles como si nada. Él me mira y sonríe y me dice que no es tan imposible que estemos juntos, a mi eso, me sigue pareciendo un mal chiste. El susurra, deja escapar su odio levemente, yo sigo sin saber que hago en aquel lugar. Maldito hoyo negro que no puedo dejarte en sueños, me digo. Finalmente, la casa se deshabita, quedamos solo nosotros 4 (hay un extra, una señora que juzga mi cara de incredulidad e incomodidad)… a ver, saca una carta niñita, a ver, que la saco y es un animal. Soy un animal. Uno huraño, de bosque, pequeño y escurridizo. Ya lo sabía de alguna manera que no entendía. Sacaba mi cuaderno y me daba cuenta que lo había dibujado unas cuantas veces de manera obsesiva sin conocerlo y sin saber que significaba. Si, soy un animal. Y eso es lo único que aquella señora puede decirme. Yo me siento decepcionada de aquel futuro, pero ahora despierta, tiene mas sentido que en un principio.

Soy un animal. Un híbrido entre rata, conejo y nutria. Bien por mí, supongo. Bien por mi, que hoy amanecí siendo eso y no encarnando a algún personaje que no puedo sostener. Hoy no hay razón alguna que pueda decir clarito como para que se entienda y no me llamen mentirosa, hoy no hay sentimiento alguno que quiera decir clarito como para que alguien entienda (o al menos se entere) de lo que estoy hablando. Ese alguien tiene nombre propio y no sabe (la verdad es que no quiere) hablar con los de mi especie, asi que no nos preocupamos por el asunto, o no deberíamos.

-Si esto no es una historia de amor, entonces qué es?
-Vos decime, bombón.
-¿Me creería primor, si le digo que yo tampoco sé lo que es?
-Es una historia de polaroid. Jamás están en la misma foto, es imposible. No existe el automático, no se quiere que exista. Siempre tiene que estar alguien detrás, el que intimida, el que dice “whisky”, el que habla de luz, de encuadre…… el que decide si enfoca o desenfoca todo.
-Pero mira que bonito, que historia tan conmovedora.
-Que no, que es mas triste, que conmovedora. Se lo digo yo, primor y bombón, que si puedo contestar esa pregunta aunque nadie me lo haya pedido.

*Imagen tomada de: http://www.flickr.com/photos/jeremypettis/2216830734/in/pool-savepolaroid

27.2.09

Mi freak favorito.


Lo bonito de andar con un freak es que un día cualquiera te despiertas rodeada de coyotes. Uno que se llama Víctor y el otro, Esteban y claro está, la pequeña Luci. Durmiendo junto a mí, parecemos un clan desnutrido y desparchado. Pero nos gusta nuestra rutina: despertarnos, estirar muy bien la pata derecha (la trasera en el caso de ellos) y tomar el sol siempre que los cerros y una que otra nube nos lo permiten. A veces, mientras tomamos jugo de naranja, me pregunto si extraño mi pasado, al pueblo, al guamo de la casa, a mi madre. Si bien, jamás regresaré a aquel lugar, me doy el lujo de sentir nostalgia. Y los coyotes saben acompañarla tan bien. Ahora, no solo soy nostálgica, sino exiliada, una chica paria, medio hija de puta. Me enamoré del freak del pueblo, y si, admito que mi madre tenía razón cuando decía que era raro. No era sino que me lo encontrara y empezaba a olfatearme y decirme cosas que más que piropos parecían ladridos. Y qué, si no le entiendo la mitad de lo que me dice…. En todo caso, ya me han dicho tantas cosas que luego se van con la misma facilidad con la que fueron dichas, que las palabras ahora me tienen sin cuidado. Y qué, si somos primos y nos van a salir hijos con colita de cerdo, como dijo el señor cura. Y qué, si por andar “haciendo quien sabe que cosas” (palabras de mi señora madre) dejé que el gato se comiera a sus tres canarios y jamás llegué a la inscripción al reinado del pueblo y con eso murió la última esperanza de ella de tener hija reina. Y qué, si decidí quemar todo y verlo arder, a pesar de tener tan poco. Y dios (que se posesionó del señor cura) me dijo que iba caminando directo al infierno, que ya no podía salvar mi alma. Y yo creo igual, no tiene sentido alguno salvarla, como no tiene sentido explicar absolutamente nada sobre los amores ridículos. Siempre he creído en ellos, aunque luego nos abandonemos porque nos convertimos en insoportables monstruitos que juegan con el corazón ajeno.

*Ilustración de Maciek Blazniak