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1.2.12

Hace 6 años y dos meses yo le escribía estas cosas a alguien.


Un día cualquiera te hablé del olor de unas flores secas…  te dije que en ese momento era una reina loca que no sabía sino hablar con sus muertos.  Mucho tiempo después te digo, ya no soy ni una reina y mucho menos estoy loca…. Pero cada vez hay mas muertos con quien hablar.  Tal vez ahora que estoy desposeída de todos esos títulos soy uno de ellos.  A veces todo está tan gris que no puedo desmentir nada que se me ocurra.  Definitivamente tu vida se estaba yendo y se va hacia otra parte.  Y de paso, la mia también.  En este momento, no puedo sugerir un punto exacto donde nos encontramos y desde donde podemos mirarnos.  No lo se.  Se que a veces puedo ser una aparición y aparecerme entonces y tu puedes hacer creer que estás cerca cuando sabes bien lo lejos que te encuentras.  Entonces yo ya no soy una reina loca y ahora vos sos un mago.  Un mago perdido que deja rastros inconclusos.  Que bonito pero también que frio.  Cuando hay frio me cuesta resolver los acertijos.  Tal vez el mago sabe bien cuando acaba la magia, mientras el público sigue esperando el próximo conejo del sombrero.  Donde mis muertos hay varios de tus conejitos blancos…  todos tan vivos en ese ambiente tan mortecino.  Supongo que son las maravillas de la magia… quien sabe.  Yo se quien sabe.  El mago sabe.  El mago ya no habla.  No pierde el tiempo haciendo nuevos trucos.  El pasado es pasado y el presente…….  Abracadabra.  El sombrero es grande, no tiene fondo.  Yo ya no tengo corona, y mi pelo se cae a pedacitos….  Y los ojos y las manos….  Y los labios cerrados se quedan intactos.  Quien sabe si yo puedo transformar un mundo.  A veces creía que podía, si, exacto, cuando era reina y estaba loca y el delirio me llevaba a eso lugar donde todo era posible para mi.  Sin importar las consecuencias sin tener un trasfondo…  y entonces no solo era reina sino malabarista y no necesitaba red de protección.  Caer nunca fue un problema.  Mis huesos parecen ser de plastilina.  Y todo esto entonces un circo… un mago, una malabarista y tanto payaso suelto….  Una carpa cementerio gigante… de colores, de lona con olor a fresa…  extraño.  Es magia, pero no me pregunten a mi, sino al mago.  Yo me lavo las manos, hago un triple salto mortal y desaparezco.