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2.6.09

Radiografía del Blue Fucking Rabbit en 700 palabras

Mientras él protesta porque su nombre sea bien pronunciado, la Falsa Alicia jamás lo llamará por su nombre. En vez de eso, decide llamarlo Blue Fucking Rabbit, creándole así un lugar en el país de las maravillas. Estos 15 minutos de fama lo hacen sonreír. Lo que no sabe, es que una vez terminado el tiempo, la Falsa Alicia probablemente regresará al White Rabbit (siempre lo hace). Y el Blue Fucking Rabbit será un bonito recuerdo imposible que concuerde con él (finalmente la que está escribiendo está historia soy yo).

El Blue Fucking Rabbit despelleja otros conejos con el único fin de seguir siendo el más guapo de su especie y que nadie le quite su coronita. Habla de selección natural, elimina a los rengos, a los ciegos, a los conejos viejos, pero también a los que recién entran al ruedo, a los adonis y a los bien parecidos. Los despelleja con un cortaúñas rosado, bastante aséptico y bonito como para levantar sospecha alguna. Luego los hierve junto a alcachofas durante 4 horas aproximadamente. Los restos de sus archirivales los entierra en su mata de ají.

Su dieta alimenticia se basa en moscas, caracoles y corazoncitos de pollo (le dice corazoncitos para simular ser dulce, pero se los come sin compasión). Y tiene una extraña suerte (gracias a sus 4 patas, tal vez 5).

Su superhéroe favorito tiene su mismo nombre (lo cual no es ninguna casualidad). Si la Falsa Alicia tuviera que adivinar cual sería su traje, apostaría por una lycra rosada eléctrica, con no muy sutiles corazones bordados en hilo fucsia (incluso plateado). Nada de capas. Y por supuesto un antifaz color negro.

Siempre usa las mismas palabras con su humilde servidora (y seguro que con casi todo el género femenino del que le interese algo); palabras como mamacita y bombón. Excepto con su chica favorita, su gata, la cual es mas conocida en el bajo mundo de sus cobijas, como la enana churra, o algo así. (Juro que cuando hablo de gata, me refiero a un animal de 4 patas y 9 vidas).

Tiene un espejo en su madriguera que hace ver mas guapo y flaco. Y el baño está mejor surtido que Fedco, además cuenta con la mejor toalla que haya probado en mi vida. Hedonismo puro. Y una vez aprendes que no tienes que esperar mas que eso de él, puedes trascender para tenerle un cariño que se parece a un cactus, aguanta mucho y no necesita ser regado todos los días.

Su hobby es mentir, pero parece que puede contestar sinceramente con solo pedírselo, y como su nombre lo indica (nada es gratuito), el Blue Fucking Rabbit puede comportarse como un cabrón, como un consultor de mercadeo, como una princesita o como un escritor. En este caso, no hace falta preguntar cual es su personalidad más recurrente.

Además de sus múltiples personalidades, nuestro querido conejo, es un digno jugador de ajedrez, el cual siempre juega en un tablero viejo y curiosamente rectangular (herencia de su abuela coneja). Digno porque jode a tu rey con elegancia, nunca tiene afán de comerse ficha alguna y prefiere tener todo bajo una baja tensión y una declaración de guerra continua que no se sabe cuando va a desatar. En cambio, cuando está pensando en como joderte a vos, no mueve muchas fichas, no las necesita. Es más básico, más directo y de paso, más previsible. El reto tal vez es menor, pero no por eso menos divertido.

Por último, pero no menos importante: lo más probable es que siempre tenga las uñas pintadas de un color más escandaloso que las de cualquier chica.

*Parte de la colección del Bestiario personal.

1.6.09

A quien corresponda.

A quien corresponda.

De antemano debí intuir o pensar que mucho de lo que se habló era pura mierda, de esas palabras que salen porque el momento supera la realidad y uno se vuelve cursi o romántico y dice cosas que suenan bonito y como suenan bonito, pues que nos vamos a poner a pasarlas por polígrafo, cerramos los ojos y nos tragamos todo entero. Al menos yo. Y eso que después de ciertos personajes cuasi históricos en mi vida, aprendí algunas mañas. Pero me aburre poner esas mañas en práctica o andar sospechando o usar la lógica de “todos son cortados con la misma tijera”, pero debería al menos, dar el beneficio de duda y no comerme todo el cuento, que mi pose escéptica no sea solo una pose. Dejar que el bla bla bla llegue, pero bien puede irse tal como llegó y no guardar nada en mi imaginario y “todo bien” como dicen casi todos. Frase que logró en algún momento de mi vida, sacarme de casillas. ¿Acaso no hay nada mejor que decir cuando se acaba una relación? Acaso no es mejor dejar de ser políticamente correctos y decir, no, NADA BIEN, pero de esto no nos vamos a morir, así que seguramente el día de mañana si será todo bien, pero hoy no, hoy no lo es porque estamos mandando todo a la mierda, y eso duele, le duele al corazón, a veces solo le duele al ego, o simplemente no es tan fácil dejar ir. Me cago en el “todo bien” y lo que quieren hacer callar con eso. Y si sueno un poco emputada, culpen a la pinche migraña que me acompaña hoy, y porque de vez en cuando es bueno sacarse toda la mierda así no venga al caso. Tal vez sea más terapéutico que el sevedol que ya me tomé y que no ha logrado quitármela hasta el momento.

Además es extraño como la lógica de las cosas hacen que uno tenga que comportarse de tal forma porque simplemente se está en desventaja. En desventaja en teoría, porque como has empezado las cosas mal, entonces es como si uno perdiera todo derecho al menos a decir lo que se siente, a protestar de vez en cuando, a no estar de acuerdo con ciertas cosas y sobretodo a que le crean. En otras palabras, como soy un lobo y me he comido a varios corderos, no puedo venirme con el cuento que tengo mi corazoncito y que ciertas cosas me entristecen. Ah no, lobo feroz al fin y al cabo y en ese tipo de historias no hay matices. Hay roles para todos pero bien definidos: el mentiroso, el engañado, la víctima, el victimario (espero que haya escogido el suyo como mejor le parezca y le complazca, claro está). Y colorín colorado, no hay términos medios.

Pues este Loba Feroz declara que sus dientes afilados no son solo herramientas de trabajo, también hacen parte de una sonrisa no siempre maliciosa y malintencionada; que si bien no prometió ni dibujó futuro alguno y solo pudo ser un hoyo negro, habló con sinceridad o al menos intentó hacerlo y que la historia que construyó alrededor si bien tenía ese final tan esperado, jamás fue insensiblemente planificado; que no es tan monstruoso estar confundido (suele pasar, incluso a los de su naturaleza ya verá) y que lamenta profundamente haber empezado algo. Declara además sentirse completamente estúpida al pensar que podía ser amiga del caperucito rojo, y haberle confesado muchas cosas en la casa de su abuelita, como si en verdad aparte del caos y la sombra, existiera una fraternidad real, fraternidad desbaratada en una frase seca pero que seguro le alivió el corazón.

La próxima vez, no hay necesidad de invitarme a Lisboa. Ni mía de no ver lo que hay detrás de eso.

Nos esfumamos. Me esfumo.

Una loba cualquiera.