27.4.09
26.4.09
Carta a Monstruo. Pt.1
Creería monstruo, que usted es el único que puede entenderme. No se si es la forma en que me mira o como su corazón late con el mio. Acelerado acelerado en las mañanas cuando despierto luego de soñar lo que sueño y bajar el pie izquierdo y darme cuenta que esta nueva realidad me es ajena e hiriente; y lento lento a eso de las 6 pm, cuando cae la noche y ambos sabemos lo que nos espera. Y si, no existe lugar alguno ahora donde pueda sentirme bien, me he despatriado y exiliado. Y no puedo sentirme bien en ningún lugar, ni retomando ni experimentando. No habría de decirle mentiras a usted, mi querido y desenfrenado monstruo, he deseado ser medio puta y malvada y cobrar un par de cuentas por ahí. Que si el espejito espejito andaba rencoroso y no mencionaba nada de mi belleza, busco en labios extraños oir lo que el fucking espejito se reservaba. Que si tocaba lucharsela distinto, pues presento mis uñas rojas al mundo, que ellas no comprenden tan bien eso de la energía cósmica y la paz y la tolerancia. Que si me van a meter cuentos, que sean bien metidos, ya sabe Monstruo como a veces puede ser la gente. Tendré cara de ingenua, pero por ahora prefiero las verdades bien cantaditas en tonos alto, que el "dedúzcalo por usted mismo porque no se como decirselo…." Y es que prefiero luchar contra mi ego a que insulten mi inteligencia. Y si aun así se prefiere la mentira, pues habrá que ser hábiles para darle dignidad a ella y que no sea descubierta de manera insoportable. Hacer de ella una buena verdad. Y que nadie se ampare, que nadie se resguarde. Y como la justicia divina es tan relativa, pues habrá que dejar el manto en casa. Y que si de víctima he pasado a ser la mala de la película, pues al menos intentaré ganarme unos buenos aplausos. Que se yo. Pero eso si te digo Monstrico, que basta de lamentos. Tal vez sea hora de sentarme con el conejo blanco de ojos rojos y conversar un poco. Basta de persecuciones y culpables. Puedo hablar con el conejito blanco mientras mi corazón malherido se rie de vez en cuando en espasmos de su patética suerte. Y es ahí, entre la risa y el sentimiento clandestino, donde las uñas rojas se ven mejor, mas expuestas, mas temblorosas pero decididas. I fly into the blue. Y si hay que cortar cabezas, prometo llevar mi canastita favorita y llevar la tuya a dar un paseo. A diestra y siniestra mi querido Monstruo, he deseado no estar aquí. No estar ni en los recuerdos, ni en las suposiciones, ni en la compasión. Que si me quiere o no me quiere entre esos pétalos violetas, pues que bien sabe una flor en ayunas. Que no espero que se resuelva por si solo, y aun así de esta boquita no saldrá nada que pueda despejar la suerte y el camino. Y si monstruo, siento atracción últimamente por cuentos que no me pertenecen, diseco mi vida mientras observo otras y de vez en cuando dejo rayones en paredes ajenas. Que tal vez me veo mejor que en unos meses, pero era de esperarse. ¿por que se sorprende el mundo? ¿que querían acaso? Mi risa engaña, pero también me libera. Y la tristeza, no es que haya desaparecido por ese extraño camino, ahí está, nos miramos al espejo todos los días y luego va y se enrosca, se queda en ese pedazo profundo de corazón que se otorgó a si misma y no sale mucho que digamos. Y parece ser mejor así, sin lágrimas para el público. Solo esa risa engañosa y eufórica. Y que decir de los sueños, siempre he creído que debería someterlos a una inspección....
Pero querido monstruo, no te asustes. Por alguna razón estas palabras jamas llegaron en su momento. Si bien, jamas pude rehabilitarme y ser de nuevo aquella que conociste y tuve que descabezar un par de conejos en el mientras tanto y desprecie el pasado para poder sostenerme en un presente, ahora en aquel bosque todo es mas tranquilo, pero sigo ocultando tanto..... los sentimientos, esos morbosos que no todos toleran, los pensamientos negros, los blancos y por supuesto, los azules. Si estuvieras aquí, te lo contaría todo. Tu, jamas me juzgaste. Jamas aunque me haya intentando comer tu mano aquella noche. Pero ahora no quiero decirle nada a nadie, solo los miro y que cada quien interprete lo que quiera de mis ojos. Yo que tanto tiempo me he esforzado con palabritas por darle orden a este imaginario, me he cansado de si me entienden o no, de si alguien cree que hablo de mi o de alguien mas, que importa si me disfrazo, que importa si disfrazo a otros con fragmentos de mi vida, o de ficción cualquiera. Solo a vos monstruo te contaría todo esta noche, porque las verdades ya no se lo que son, tampoco se si alguna vez lo supe.... Pero con vos eso jamas importa.
Y si con esta carta, te llega mi cabeza, prométeme enviarla a Paris.
23.4.09
20.4.09
El jueves en la mañana, mientras se bañaba, Pascal recordó aquel sueño-pesadilla de la noche anterior y prefirió pensar que solo era eso. Odiaba saber que sus sueños eran predicciones, así que aunque le era inevitable soñarlas y le era a veces inevitable no recordarlas, se hacía la loca y conectaba pensamientos al azar. Que tenía que lavarse el pelo, que iría por aquel libro que siempre había querido, que hoy sería un día definitivamente de manzanas, pero no, el jueves no sería un día de manzanas, el jueves sería un día raro y Pascal aunque lo supo 6 horas antes, salió de casa sin darle mayor importancia al asunto y es que raro podrían ser tantas cosas…….En el camino al trabajo el random musical de Pascal, decidió traerle a Henry Lee, Pascal sonreía, le encantaba encarnar a Pj Harvey y matar al chico con el lapicero y enviarlo a ese profundo pozo sin fondo, pero nada mas alejado de la realidad de Pascal, que tejía telarañas que no dejaban caer, que en vez de lapicero tenía en su mano una gelatina y que desde hace rato se había prohibido mostrar rasgos de locura ante el siniestro personaje.
En la noche, escondida en la cama de alguien mas, Pascal intentaba respirar profundo y dejar que la rabia saliera silenciosamente, que no causara estragos, que no dijera estupideces. Apagó la luz, escondió su cabeza entre sus brazos, frunció el ceño y se repitió constamente, no seas tonta, no seas tonta, no seas tonta…….. Pero nadie le hacía caso, ni el dolor de cabeza cedía, ni la rabia, ni siquiera la respiración se hacía mas profunda.
Nadie sabe con exactitud que pasó entre las 8 a.m y las 10 p.m en la vida de Pascal aquel jueves raro. Nadie sabe porque lloraba en la cama y hablaba cosas que a sus 17 años hubieran parecido mas normales. Nadie sabe porque su boca se hacía pequeña y solo dejaba escapar una tristeza que parecía un silbido. El chico la miraba, buscaba sus ojos y no pudiendo entender nada, le dio una manzana. Tal vez si sería un día de manzanas después de todo, pero Pascal insistía en dormir y dormir y dejar todo eso para otro día.
16.4.09
anatomicamente musical....
Love, etc. Su mano toca su panza, todo se agita, todo se mueve. Es el corazón-tripa que baila y como si no importara nada mas, hace ruidos escandalosos, desafina cada vez que intenta cantar y atropella al colon porque ahora quiere intentar bailar “hard jump”. Que mas da si se embriaga un martes en la noche…… que mas da si decide después solo comer gelatina de limón y coleccionar los feos muñecos que ahora vienen con su gelatina de la infancia (nunca será la misma ahora que es multivitaminica)…. Que mas da si ya no toma su medicamento y decide convivir con mas monstruos, bacterias y robots que en toda su vida donde cada año juiciosamente se purgaba para que jamás sucediera eso. Plasticine. Mis ojos vieron en los de él las mas hermosas mentiras que supo sostener durante tanto tiempo. Antes del mal de ojo, las lágrimas negras, la miopía y claro está, la ceguera. Su enfermedad era degenerativa, todos nos lo advirtieron y aun así, insistimos jamás en extirparlos. Que mas daba si invadía al cerebro, a la boca, la nariz puntiaguda. Jamás ibamos a decirnos en voz alta, que estaba enfermo. I bleed. Aquella hija de puta y su nariz enorme tenían su encanto. No respiraba bien y a veces solía roncar después de una película de terror. Pero esa manera de recostar la cabeza en el hombro y buscar instintivamente el olor del cuello y esconder ahí su enorme narizota (como si eso fuera posible) y decirte mientras tanto todas las barbaridades que en su estado de somnolencia no lograba filtrar su cabeza…… Pero era una hija de puta, y aquel día que la golpee, no paró de sangrar por 4 días. La sangre iba y venía y dejaba un rastro diciéndome clarito y con buena ortografía, que el hijo de puta era yo. Stinkfist. El dedo meñique de mi mano izquierda siempre acusó al dedo índice de mi mano derecha de oler raro. Siempre que el índice se perdía un rato y regresaba, el meñique anunciaba aquel aroma señalando al culpable. Las primeras veces, el índice solía sonrojarse, hasta que decidió confesar que ese olor era el hecho de estar enamorado. El dedo meñique jamás supo de quien.14.4.09
2.4.09
White Rabbit.

Anoche el conejo blanco apareció. No tuve que seguirlo, él me siguió a mi. Me dijo que por favor lo encarnara por un rato y que de paso le prestara algo de ropa. El tenía algo que hacer y debía ir de manera discreta y conservadora, y es que está tan cansado de llegar a cualquier lugar y que todos lo señalen y que todos lo miren, oh conejito blanco, que esto, que lo otro, que si la reina de corazones…. es que ser del jet set del país de las maravillas no es tan fácil como todos creen, y es que yo lo sé, él es paranoico y no le gusta sentirse observado y que mas podía decirle yo a mi querido White Rabbit…….. tomé sus orejas, su nariz pequeñita y puntiaguda (me veía ridículamente con ella, porque detrás se escondía apretada mi nariz chueca y grande), tomé sus ojos rojos y le dí los mios, tomé algo de su blanca piel y le presté el poco maquillaje que yo tengo, le deje sus patas, porque esas son de buena suerte para él, y a cambio, le dí mi vestido de fiesta, ese que tanto le gusta y él se fue a hacer lo suyo y yo me quedé ahí, tomando vino, cenando con el chico de las maravillas que buscaba a la Falsa Alicia y solo encontraba al frente suyo, a este ridículo conejo blanco intentándole coquetear con una oreja chueca, medio borracha mientras culpaba al café de las vueltas que daba su cabeza.
1.4.09
Que tengas suertecita, fue lo último que le dijo Ana a Juanito Dientes Verdes el pasado martes. Lo dijo en tono casi apocalíptico pero ingenuamente, porque así era Ana, dramática como ella sola, y le gustaba decir ese tipo de frases al despedirse… Y Juanito, que no sabía discernir bien entre Ana La Loca y Ana La vidente, prefirió callarla con un beso, uno imaginario, porque Juanito Dientes Verdes, era muy tímido, tal vez por sus dientes verdes como su nombre lo indica o porque simplemente Juanito, le temía a Ana o no sabía besar, o porque era martes y el martes nunca había sido su día de suerte en sus 9 años de vida, y aunque Ana le hubiera deseado “suertecita” esta no era suficiente, bien lo sabía él. Así que el jueves, cuando Ana se intentó despedir con un: ay Juanito, llegarás tarde incluso al fin del mundo…….. Juanito decidió ignorar la cara de terror de Ana y decidió besarla antes que terminara la lluvia de sapos y ella pudiera irse a salvo a su casa.30.3.09
29.3.09
26.3.09
25.3.09
Stranger than fiction

Confieso que cuando conocí a Harold Crick por primera vez no me gustó. Eso de saber de primerazo que cada día de la semana, durante 12 años, Harold se lavaba cada uno de sus 32 dientes, 76 veces. 38 veces de atrás a adelante y 38 veces de arriba a abajo. Cada día de la semana, durante 12 años Harold se anudaba la corbata en un nudo simple en vez de uno doble, con lo que se ahorraba 43 segundos. Cada día de la semana, durante 12 años Harold corría a casi 57 pasos por cuadra por 6 cuadras, para alcanzar el autobús 17 a tiempo. Cada día de la semana, Harold revisaba 7.134 archivos de impuestos como agente del servicio interno fiscal. Era obvio que no sintiera amor a primera vista por este personaje. Necesité mas o menos de 20 minutos para empezar a sentir empatía. Y tanto recelo hacia él, es tal vez la manera de proteger el encuentro de uno mismo ahí reflejado, entre la rutina, los impuestos y la soledad no reconocida. En cambio, hay otras personas que llegan y que te confiesan que inmediatamente quisieron a Harold Crick, y es inevitable pensar que para quererlo de esa forma, es porque es un Harold Crick disfrazado de algo más. Así que disfruto unos minutos imaginando que hay de Crick en él. ¿La forma como organiza su ropa, en especial sus calzoncillos y medias? ¿Algún ritual en el desayuno? ¿Siempre café con determinado azúcar y revuelto por una cuchara que gira siempre a la derecha y solo por 4 veces? Pero no, Miguel resolvió rapidamente esa pregunta y nada de lo que pasó por mi cabeza pudo ni siquiera atinarle a su personalidad psicorrígida. Aún no entiendo como se pueden organizar discos por año, género, casa disquera, color de la carátula... ni siquiera pude quedarme con esa idea tal cual es y la estoy tergiversando, pero les aseguro, que es algo macabro. Mi mayor rareza musical es clasificar la música por estado anímico y eso que es solo algo mental y esporádico. Y mientras Miguel es un perfecto Harold Crick disfrazado de vaca, yo me inclino mas, por querer ser la escritora. Aquella que se imagina la muerte de sus personajes como si los encarnara. Si, prefiero eso. Prefiero hablar de los otros con aquella propiedad de la voz en off, del narrador omnipresente, como si yo supiera de que se trata la vida de los demás. Y tal vez, hoy a diferencia de tantos escritos, llamo a sus personas por el nombre y dejo de encubrirlos en mi ambigüedad literaria. Y es que siento ultimamente que estoy mas silenciosa, mas precavida de decir lo que pienso y siento. Tal vez por cuidar de una parte de mi historia, que voy construyendo y que me llevó a dejar tanto atrás y llamarlo olvido de la manera mas inverosimil que encontré para hacerlo, y siento miedo de perderla por esa sensación de vértigo y de mutación de la naturaleza humana, porque me conozco y sé de la ligereza que a veces envuelven mis sentimientos. Van y vienen, interpretados fantasiosamente, idealizados en pequeñas historias que escribo, que salen de la nada y que también por lo general terminan ahí. Así que por eso no hago drama y me digo a mi misma, cuando me descubro escribiendo una historia de estas, que es un monólogo y que por tanto, no hay que hacerlo público, que en tres días acabo de escribirlo y el mundo sigue su transcurso natural..... en fin, todo lo que decido callarme, sale en mis sueños. Y creo en mi silencio, pero después de dos días extraños, donde van mas las rayitas de drama que las de comedia, decido explotar un poco.
Por eso, hoy digo en voz alta y por escrito; a mi padre, que lamento tener pendiente escribir sobre él aunque tanto quisiera decir, porque ni siquiera entiendo el sentimiento que me lleva a ese vacío, a ese espacio en blanco después de tanto tiempo. a Leonardo, que extraño, aunque eso él no vaya a saberlo y mucho menos a creerlo. Lo extraño, aunque eso no cambie absolutamente nada. Lo extraño porque ha sido como mutilarme a mi misma y quitarme a las malas un pedazo de vida. Lo extraño, aunque entienda que la ausencia y la separación de caminos ha sido lo mas saludable para seguir con nuestras vidas y también que intuyo que hay algo natural en los finales inesperados que no encuentran otra forma para acabarse, que el suicidio. Al blue fucking rabbit, que la primera vez que se le conoce (a diferencia de a Harold Crick) uno se deslumbra, se encanta, pero una vez se le conoce su naturaleza, resulta hermosamente aburrido y aunque siempre será delicioso jugar ajedrez con él y tal vez irse a la cama, al otro día es como si absolutamente nada hubiera pasado. No hay rastro alguno mas que un pequeño sueño sicodelico. Igual eso está bien para ambos, ya que es un sentimiento recíproco y no necesitamos que todo sea trascendental en esta vida. A mi querido Alejandro, no le dejo nada por escrito, prefiero decirselo en la mañana, justo cuando despierto y es mi estado mas vulnerable y tal vez, el mas sincero.
¿Qué si soy bipolar Harold Crick? No, no soy, pero no estoy excenta a ser víctima de mi temperamento, de una intuición ingenua que me lleva a seguir las migas de pan que me deja la vida por ahí, de manera inesperada y hermosa a ver con qué me encuentro. Y mientras hoy hago el papel de escritora y mas bien, sufro pensando en como matarlo, confieso que prefiero ser la pastelera. Y como tal vez, hoy puedo asumir esa confesión, también sé que hubiera preferido sentir que me hablaban con mas sinceridad. Y eso, seguramente, suena a drama.
Por eso, hoy digo en voz alta y por escrito; a mi padre, que lamento tener pendiente escribir sobre él aunque tanto quisiera decir, porque ni siquiera entiendo el sentimiento que me lleva a ese vacío, a ese espacio en blanco después de tanto tiempo. a Leonardo, que extraño, aunque eso él no vaya a saberlo y mucho menos a creerlo. Lo extraño, aunque eso no cambie absolutamente nada. Lo extraño porque ha sido como mutilarme a mi misma y quitarme a las malas un pedazo de vida. Lo extraño, aunque entienda que la ausencia y la separación de caminos ha sido lo mas saludable para seguir con nuestras vidas y también que intuyo que hay algo natural en los finales inesperados que no encuentran otra forma para acabarse, que el suicidio. Al blue fucking rabbit, que la primera vez que se le conoce (a diferencia de a Harold Crick) uno se deslumbra, se encanta, pero una vez se le conoce su naturaleza, resulta hermosamente aburrido y aunque siempre será delicioso jugar ajedrez con él y tal vez irse a la cama, al otro día es como si absolutamente nada hubiera pasado. No hay rastro alguno mas que un pequeño sueño sicodelico. Igual eso está bien para ambos, ya que es un sentimiento recíproco y no necesitamos que todo sea trascendental en esta vida. A mi querido Alejandro, no le dejo nada por escrito, prefiero decirselo en la mañana, justo cuando despierto y es mi estado mas vulnerable y tal vez, el mas sincero.
¿Qué si soy bipolar Harold Crick? No, no soy, pero no estoy excenta a ser víctima de mi temperamento, de una intuición ingenua que me lleva a seguir las migas de pan que me deja la vida por ahí, de manera inesperada y hermosa a ver con qué me encuentro. Y mientras hoy hago el papel de escritora y mas bien, sufro pensando en como matarlo, confieso que prefiero ser la pastelera. Y como tal vez, hoy puedo asumir esa confesión, también sé que hubiera preferido sentir que me hablaban con mas sinceridad. Y eso, seguramente, suena a drama.
llueve que llueve

Un domingo cualquiera. Llueve y llueve. Todo quiere inundarse y mientras todos se resguardan, yo me encuentro en aquella pequeña terraza rodeada de cactus, mojándome, retirando una y otra vez las hojas y flores que tapan aquel sifón y que amenazan con volver aquella guarida un acuario. Y no estoy ahí por el miedo a la inundación, estoy ahí porque se siente bien estar mojada, empapada, no tener que correr, no tener que huir… y esas si son lágrimas naturales que se deslizan por todas partes, sonrío en silencio, en absoluta soledad. Caen truenos y no puedo ver los cerros, no puedo ver a Bogotá, todo tan gris, tan nublado, caen trocitos de hielo que saben a infancia, aunque seguro estos ya son mucho mas tóxicos que los de aquel entonces. Y mientras el sentido se pierde y se vuelve a reencontrar, estamos marchando, saltando, salpicando, retando a la neumonía y a las palabras clásicas de mamá. Y sigo destapando el sifón, porque me gusta ver que el agua se va, que todo se va, que sigue su transcurso, que me lavo, me desangro, me esparzo. Y eso que solo te habías ido en la mañana y yo ya estaba pataneando en tu terraza. De haber estado ahí, habrías prendido un cigarrillo y me habrías visto detrás del vidrio hasta que yo regresara a vos. Antes de eso, ya sabrías mis bajas intenciones y me esperarías con una toalla para secarme y de paso, asegurarte que no te moje demasiado cuando no pueda soltarte, aunque sepas que eso va a ser inevitable. Pero no, no estabas detrás del vidrio, estabas en la gran manzana con un ruso posiblemente psicópata, intentando llegar a tu destino sano y salvo. Y yo seguí ahí hasta que comencé a tiritar de frío mientras en mi cabeza cantaba Elis Regina: Águas de março.
12.3.09

Que no sueñe. Que no lleguen los ciegos, las apariciones, las advertencias. Y aun así, no hay nada que detenga a mi amigo el onírico todas las noches, una tras otra, sin descanso alguno. En aquel laberinto, hemos terminado el juego, yo me comí mi as bajo la manga, mientras usted me mostraba a sus tres reyes adornándolo, dejándolo mas bello y guapo de lo que siempre ha sido. Y usted, se llamaba así mismo ganador, y yo solo sentía indigestión, el plástico es un poco tóxico. En el laberinto, me encuentro a mi padre, que siempre aparece tan a menudo, tan cotidiano, que hace rato creo que me acompaña mas que intentar decirme algo. Y también nado y floto y me pierdo en agua, no existe nada mas y me sumerjo con mis secretos y me siento a salvo ahí abajo sumergida. Y soy un pequeño tsunami que no sabe arrasar con nada, apenas con unos cuantos caracoles y cangrejos. Y aparecen liebres y no hay que seguirlas, están ahí y les gusta que las acaricie. Gloomy Sunday. Y mi amigo Satanás se sienta en mis piernas y me pide que le cuente mi mejor cuento, y le digo que él se lo sabe mejor que nadie, que él mismo fue el que se lo inventó y que no solo me puso a narrarlo, sino a actuarlo tres veces por semana durante 6 meses, pero es tan bonito él, con sus ojos rojos y su sonrisa, que no puedo evitarlo y se lo cuento hasta que se queda dormido entre mis sueños. Y yo también me duermo y sueño que sueño. Y eso, noche tras noche. Y me despierto y usted me pregunta porque me cuesta tanto abrir la boca y decir buenos días o cualquier cosa, porque los ojos pesados, porque levito mientras me baño en vez de sostenerme de pie. Yo alcanzo a sonreír levemente mientras el agua se lleva a mis amigos los sonámbulos y comienzo abrir los ojos y como siempre, vuelvo a cerrarlos pronto. Soy fotofóbica y no tengo remedio.
4.3.09
W R O N G
Wrong, wrong, wrong!
I was born with the wrong sign
In the wrong house
With the wrong ascendancy
I took the wrong road
That led to the wrong tendencies
I was in the wrong place at the wrong time
For the wrong reason and the wrong rhyme
On the wrong day of the wrong week
I used the wrong method with the wrong technique
Wrong
Wrong
There's something wrong with me chemically
Something wrong with me inherently
The wrong mix in the wrong genes
I reached the wrong ends by the wrong means
It was the wrong plan
In the wrong hands
With the wrong theory for the wrong man
The wrong lies, on the wrong vibes
The wrong questions with the wrong replies
Wrong
Wrong
I was marching to the wrong drum
With the wrong scum
Pissing out the wrong energy
Using all the wrong lines
And the wrong signs
With the wrong intensity
I was on the wrong page of the wrong book
With the wrong rendition of the wrong hook
Made the wrong move, every wrong night
With the wrong tune played till it sounded right yeah
Wrong, wrong
(Too long)
Wrong (Too long)
Wrong (Too long)
Wrong (Too long)
Wrong (Too long)
I was born with the wrong sign
In the wrong house
With the wrong ascendancy
I took the wrong road
That led to the wrong tendencies
I was in the wrong place at the wrong time
For the wrong reason and the wrong rhyme
On the wrong day of the wrong week
I used the wrong method with the wrong technique
Wrong!
27.2.09
Mi freak favorito.

Lo bonito de andar con un freak es que un día cualquiera te despiertas rodeada de coyotes. Uno que se llama Víctor y el otro, Esteban y claro está, la pequeña Luci. Durmiendo junto a mí, parecemos un clan desnutrido y desparchado. Pero nos gusta nuestra rutina: despertarnos, estirar muy bien la pata derecha (la trasera en el caso de ellos) y tomar el sol siempre que los cerros y una que otra nube nos lo permiten. A veces, mientras tomamos jugo de naranja, me pregunto si extraño mi pasado, al pueblo, al guamo de la casa, a mi madre. Si bien, jamás regresaré a aquel lugar, me doy el lujo de sentir nostalgia. Y los coyotes saben acompañarla tan bien. Ahora, no solo soy nostálgica, sino exiliada, una chica paria, medio hija de puta. Me enamoré del freak del pueblo, y si, admito que mi madre tenía razón cuando decía que era raro. No era sino que me lo encontrara y empezaba a olfatearme y decirme cosas que más que piropos parecían ladridos. Y qué, si no le entiendo la mitad de lo que me dice…. En todo caso, ya me han dicho tantas cosas que luego se van con la misma facilidad con la que fueron dichas, que las palabras ahora me tienen sin cuidado. Y qué, si somos primos y nos van a salir hijos con colita de cerdo, como dijo el señor cura. Y qué, si por andar “haciendo quien sabe que cosas” (palabras de mi señora madre) dejé que el gato se comiera a sus tres canarios y jamás llegué a la inscripción al reinado del pueblo y con eso murió la última esperanza de ella de tener hija reina. Y qué, si decidí quemar todo y verlo arder, a pesar de tener tan poco. Y dios (que se posesionó del señor cura) me dijo que iba caminando directo al infierno, que ya no podía salvar mi alma. Y yo creo igual, no tiene sentido alguno salvarla, como no tiene sentido explicar absolutamente nada sobre los amores ridículos. Siempre he creído en ellos, aunque luego nos abandonemos porque nos convertimos en insoportables monstruitos que juegan con el corazón ajeno.
*Ilustración de Maciek Blazniak
19.1.09
Canto de Ossanha
Empiezo el año. Mas silenciosa de lo que debería. Quizás hay tanto de lo que ya no se quiere hablar y otras tantas que se vendrán develando de manera natural. Por lo pronto, música y mas música.
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