17.1.10

De muertes, afectos y apegos.

Pensé que el primer post de este año iba a ser un poco el recuento del año 2009, y si, sé que lo iba postergando pero estaba segura que tarde o temprano iba a decirlo casi todo. Pero el viernes fue un día extraño y las palabras que de repente no querían salir, comenzaron a fluir. Tal vez porque no quiero tragarme nada, tal vez porque es domingo y los domingos suelen ser difíciles.......

El viernes me encontré a un muerto. Uno que decidió morirse una mañana cualquiera de una gripa infeliz y de una situación absurda. No esperaba verlo, hace rato que había comenzado su duelo y aunque a mi me cuestan las separaciones, el desprenderse, la onda jipi de la voluntad cósmica del universo, a este en particular decidí extrañarlo un ratito y nada mas. Lo quería mucho si, pero no estaba de ánimo para cargar con las estupideces ajenas. ¿por qué llorar a alguien que la mejor forma que encontró para lograr su recompensa fue convertirse en un kamikaze e inmolarse entre unas frases mal dichas? ¿por qué extrañar a alguien que entrega tu cabeza por qué no cree en la posibilidad del entendimiento? La desilusión y la rabia ayudan bastante a disfrazar el vacio. Y una vez eso pasa y uno ve el gran abismo, uno ya está del otro lado y confieso que siento tristeza de que él sea un muerto, pero no voy a ir a llevarle flores. A él se le manifestaba el amor cuando solía y quería ser alguien en mi vida, sea lo que signifique eso, porque poco me importa darle un nombre. Y si él puede morirse y reencarnar en su vida perfecta, yo también puedo seguir con la mia y mirar cada vez menos hacia atrás. Suena infantil, pero me cansé de sostener afectos que no puedo ver y creer que por eso existen. Aun así, me alegro encontrarlo, aunque fuera para inmediatamente decirle adiós.

El viernes operaron a Tsunami, pero murió una hora después. Tsunami era uno de mis 4 perros. Tal vez el muerto que vi apenas unas horas antes, auguraba la otra muerte y yo no supe descifrarlo. En mi lista mental, Tsunami es un perro más que muere de los que han pasado por mi vida y sigo sin que eso me afecte menos. No puedo evitar llorar y sentirme profundamente triste, no me sirven los consuelos de "pero es solo un animal", porque así son los afectos. Cada quien tiene los suyos y no hay necesidad de justificarlos. Había sido una semana complicada para ella, pero había la esperanza de la mejoría tras la operación y uno por lo general, prefiere creer en esas esperanzas. Pero el panorama era otro, y simplemente no resistió. La "chuna" era una perra bipolar. Mientras se encontraba en el patio se mostraba como una fierecilla loca que le encantaba intentar destrozar tu pantalón y tus zapatos, cazar chuchas y meterlas como muñequitas de trapo a su guacal. Pero una vez estaba en la casa, se comportaba como una perra educada que podía acompañarte sin destrozar nada a su paso. Comía desaforadamente y tenía sobrepeso. Además de haber sido la única perra que soportó el caracter y el voltaje de Taiky (otro de mis perros), un bullterrier incansable, con problemas para medir la fuerza y con esporádicos episodios de depresión (es en serio). Finalmente, entre bullterriers se entienden y así se convirtieron en pareja inseparable. Ahora Taiky vuelve a quedar solo y me pregunto que estará pensando él de todo esto. Después de todo, fueron casi 8 años de vida juntos.



2 comentarios:

José Fernando Flórez dijo...

Ahora entonces vas a ser "Taikyta" en gtalk? Sorry for Tsunami.

La Falsa Alicia dijo...

También podría ser Alfalfa o Totita. Pero no, por ahora, todo seguirá siendo el mismo tsunami de siempre.

Qué pasó con el asunto aquel? ¿Cuándo va a soltar a la pequeña bestia?

Aviseme que estoy pendiente.